Es de andar sola y de pasearse por la peatonal marplatense.
Se viste sólo con marca Adidas o Nike y es negra, como su alma. Era ya una de
esas tardecitas en las que se avecina la noche y también el delito con olorcito
a impunidad.
I
La Roly, así le dicen, se acerca a una minita que justo
pasaba por ahí y entonces, con toda la educación del mundo, le dice que se
quite la campera, que a ella le quedaría mejor y que ahora la quiere para sí. La
chica aterrada no sabe hacia dónde escapar. Ante esta situación accede y se
limita a hacer lo que cualquier otra minita haría: entrega, en este caso, su
hermosa campera azul. Fin del trámite. Ambas huyen del lugar en direcciones
opuestas. Finalmente cae la noche y es una realidad, la inseguridad se ha cobrado una nueva víctima.
II
La Roly se paseaba apacible por las calles de la ciudad
cuando de pronto alguien le llamó poderosamente la atención. "Qué lindo
sos" le dijo ella, y él agradecido por el elogio a su aparente belleza, le
sonrió. Pero la cosa no terminaría ahí. Esto no se trataba de un feminismo mal
interpretado, de una cuestión de que ahora las chicas también piropean chicos,
no. La Roly saca un revolver del bolsillo derecho de su ahora nueva campera
azul y le apunta a la cabeza. "¡No, ¿cómo voy a hacer eso?! ¡¿Estás
loca?!" respondió el chico ante las exigencias de ella quien además seguía
insistiendo. Quería que se bajara el jean y el boxer para hacerle lo que ya te
imaginarás qué. "Dale, putito, pela pija o te mato". Luego de negarse
una y otra vez, llorando, le ruega que no le haga daño y lo deje ir. Triste, enojada
o furiosa, o tal vez con todas estas emociones juntas, decide abandonar el
lugar sin poder lograr su objetivo.
III
Al parecer a nuestra protagonista le importa no sólo la
ropa y el abuso sexual sino también los artículos electrónicos. En esta
oportunidad decide sustraerle de manera poco glamorosa el celular a una
quinceañera. Entonces su reclamo se hizo oír, "dame el celular o te
corto". Ahora que tenía una Gillette en la mano la amenaza iba tomando
color. La quinceañera temió ser cortada pero temió mucho más perder su celular. Fue así
cómo se libró una lucha entre ambas que terminaría con la Roly haciéndose del
celular de la jovencita y ésta sufriendo algunas cortaduras leves (y no tanto)
en sus manos.
Puedo desconocer muchas cosas pero una cosa sé, ni un evangelista
convirtió tanta gente a Dios como la Roly al HIV. ¿Qué se hace con una persona
que sale a infectar gente por la vida? ¿Cómo se caratularía la causa? La Roly es
como una zombie solitaria que sale no a comer seres vivos pero si a
contagiarlos con su enfermedad. Se alimenta de celulares y camperas; y no tiene
cura. La detienen, sí, pero al día siguiente la liberan ya que nadie realiza la
denuncia. Y es así como la historia se vuelve a repetir. Quién sabe dónde
andará y qué estará haciendo en este momento, tal vez este dentro una comisaria
o afuera, en la calle, utilizando la misma como sala de espera hasta ser
detenida otra vez. Mar del Plata amanece. Les contaría otras cosas sobre ella pero es
suficiente por hoy. Mejor me voy, al centro, a la peatonal, a ver si me la cruzo para
saber si al menos con un revolver en la cabeza alguien me hace sexo oral.